Más visitantes y mayor gasto turístico marcan el inicio de 2026. La nueva pregunta es cuánto de ese dinero está llegando a hoteles, restaurantes, comercios y emprendedores fuera de la capital.
Panamá está recibiendo más visitantes, pero detrás de las cifras de turismo hay una pregunta que resulta más importante para la economía de las comunidades: ¿hasta dónde está llegando ese crecimiento?
Entre enero y mayo de 2026, el gasto turístico alcanzó B/.3,226.2 millones, un incremento de 15.3 % frente al mismo período de 2025, según el informe de la Dirección de Análisis Económico y Social del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
Durante esos cinco meses ingresaron al país aproximadamente 1.3 millones de visitantes, 19.2 % más que un año antes. El aumento confirma el dinamismo del turismo, pero también abre un desafío: convertir el mayor flujo de viajeros en actividad económica distribuida territorialmente.
Más turistas significan más oportunidades para los panameños
Cuando un visitante prolonga su estadía, el beneficio no se queda necesariamente en el hotel.
Una habitación ocupada genera ingresos para el establecimiento, pero alrededor de ella se mueve una cadena mucho más amplia: restaurantes, transporte, guías, operadores de excursiones, comercios, artesanos, productores, taxistas y pequeños emprendimientos.
Por eso, el crecimiento del gasto turístico puede convertirse en una fuente de actividad económica para miles de personas que no trabajan directamente en un hotel, pero cuyos ingresos dependen de que existan visitantes.
La propia Autoridad de Turismo de Panamá (ATP) ha señalado que el turismo puede generar empleo y crecimiento cuando se articulan las instituciones públicas, las empresas y las comunidades.
El desafío: que el dinero del turismo salga de la capital
La mayor concentración de infraestructura, conectividad y servicios turísticos continúa estando vinculada a la ciudad de Panamá. Por eso, una de las apuestas de la política turística actual es descentralizar la actividad y llevar más visitantes directamente al interior.
Un ejemplo concreto es la nueva conexión aérea entre Quito y Río Hato, inaugurada el 17 de julio de 2026. La ATP informó que la ruta fue concebida para atraer visitantes directamente hacia la Riviera Pacífica y proyectó alrededor de 3,000 turistas ecuatorianos durante la etapa inicial, con impacto esperado en hoteles, restaurantes, operadores turísticos y comercios de la región.
La importancia de esta estrategia va más allá de abrir una ruta aérea. Significa intentar que el visitante aterrice más cerca de los destinos donde se quiere generar actividad económica.
Azuero demuestra el poder de los eventos

Los eventos también están funcionando como motores de turismo fuera de la capital.
En mayo, Playa Venao, en la provincia de Los Santos, fue sede de los XIX Juegos Panamericanos de Surf. El evento reunió a más de 280 atletas de 19 países y produjo una ocupación hotelera del 100 % en Playa Venao y comunidades cercanas durante su realización.
El efecto alcanzó a hoteles, restaurantes, operadores turísticos, transporte y comercios locales.
Es precisamente allí donde puede verse cómo una actividad turística permea la economía local: un evento internacional no solo llena habitaciones; también aumenta la demanda de comida, transporte, excursiones, compras y servicios.
Los Santos también ha apostado por convertir su patrimonio cultural, gastronomía, playas, agroturismo y tradiciones en una oferta turística más amplia, en lugar de depender de un solo evento.
Chiriquí: naturaleza, montaña y turismo de experiencias
Chiriquí cuenta con una de las ofertas turísticas más diversas del interior del país, desde las montañas de Boquete y Tierras Altas hasta las costas del Pacífico y las experiencias vinculadas con naturaleza y producción agrícola.
La ATP mantiene oficinas regionales en David, Boquete y Paso Canoa, reflejo de la importancia que tiene la provincia dentro de la estructura turística nacional.
Los datos de inversión también muestran que Chiriquí ha mantenido actividad en infraestructura turística. Según estadísticas de la ATP, en 2025 la inversión registrada en hoteles de la provincia alcanzó B/.4.75 millones.
Para los panameños, esto significa que el turismo puede representar oportunidades que van más allá del empleo tradicional: producción local, gastronomía, transporte, servicios de aventura, guías, artesanía y pequeños negocios vinculados al visitante.
Bocas del Toro: el destino caribeño que necesita conectividad y sostenibilidad

Bocas del Toro es otro de los territorios donde el turismo tiene un peso importante y donde la naturaleza constituye parte fundamental de la experiencia.
La provincia aparece dentro de la oferta turística nacional vinculada con playas, naturaleza, observación de especies, patrimonio cultural, turismo comunitario, gastronomía y actividades de aventura.
La actividad turística allí tiene un efecto particularmente importante sobre pequeños operadores, alojamientos, restaurantes, transporte marítimo y emprendimientos locales.
El desafío, como ocurre en otros destinos de naturaleza, consiste en que el crecimiento no termine deteriorando precisamente los recursos que atraen a los visitantes.
Colón busca convertir su posición estratégica en desarrollo turístico
En Colón, autoridades y representantes del sector privado analizaron en mayo una hoja de ruta para impulsar el turismo de la provincia durante el Foro Internacional de Turismo de Colón 2026 “Destino del Caribe”.
La discusión se centró en oportunidades de desarrollo y crecimiento turístico y en la necesidad de articular esfuerzos entre el Gobierno, el sector privado y las autoridades locales.
Colón tiene una ventaja singular: combina patrimonio histórico, Caribe, naturaleza, cultura y su cercanía con el Canal de Panamá. El reto está en transformar esa ventaja geográfica en mayor permanencia del visitante y mayor consumo dentro de la provincia.
Veraguas, Herrera, Darién y otras provincias también forman parte del mapa

El turismo panameño no se limita a los destinos más conocidos.
Veraguas tiene una oferta asociada con naturaleza, cultura, playas, turismo rural y experiencias comunitarias. Herrera mantiene un fuerte componente cultural y gastronómico, mientras que Darién representa una oportunidad especialmente vinculada con naturaleza, biodiversidad y turismo de experiencias.
La propia ATP mantiene oficinas regionales en Veraguas, Herrera y Darién, además de presencia en Bocas del Toro, Coclé, Los Santos, Chiriquí, Colón, Guna Yala y Ngäbe Buglé.
Esto refleja un país turístico mucho más amplio que la capital y los destinos tradicionales.
La conectividad puede cambiar el mapa turístico
Uno de los mayores obstáculos para que el crecimiento turístico llegue a más comunidades es la facilidad para desplazarse.
La nueva ruta Quito-Río Hato es un ejemplo de cómo la conectividad aérea puede modificar el recorrido tradicional del visitante. En lugar de concentrar necesariamente su llegada en Tocumen y posteriormente trasladarse por carretera, algunos viajeros pueden aterrizar directamente en una zona turística del interior.
El objetivo de fondo es que la conectividad funcione como una herramienta de descentralización económica.
Tocumen intenta convertir las escalas en visitas
Panamá también está intentando aprovechar una de sus mayores ventajas: ser un centro de conexiones aéreas.
En mayo se inauguró “Sal a Panamá”, un espacio interactivo en el Aeropuerto Internacional de Tocumen diseñado para mostrar destinos nacionales a los pasajeros en tránsito y motivarlos a convertir una escala en una futura visita.
La iniciativa presenta más de 13 destinos y forma parte de la estrategia Panamá Stopover.
La estrategia ya muestra resultados. Panamá Stopover superó los 132 mil visitantes durante el primer semestre de 2026, un crecimiento de 38 % frente al mismo período del año anterior. La ATP informó además que el programa cuenta con más de 80 comercios aliados entre hoteles, restaurantes y operadores de experiencias.
Cada pasajero que decide quedarse algunos días en Panamá deja de ser simplemente un viajero en tránsito y se convierte en un potencial consumidor de servicios nacionales.
El turismo también puede beneficiar al consumidor panameño
El impacto no debe medirse únicamente por la cantidad de extranjeros que llegan.
Un turismo más dinámico puede generar más clientes para pequeños negocios, más oportunidades para productores locales y mayor demanda de servicios en comunidades que necesitan diversificar sus fuentes de ingresos.
También puede incentivar inversiones en carreteras, aeropuertos, hoteles, restaurantes, espacios culturales y actividades recreativas.
Pero existe una condición: el crecimiento turístico debe traducirse en desarrollo local y no únicamente en mayores ingresos para los grandes operadores.
Para que eso ocurra, los pequeños empresarios necesitan acceso a capacitación, financiamiento, promoción, conectividad y herramientas digitales que les permitan integrarse a la cadena de valor.
La nueva etapa: crecer sin concentrar
Las cifras de los primeros cinco meses muestran un Panamá con más visitantes y mayor gasto turístico. En el primer trimestre, además, el país ya había registrado 999,934 visitantes internacionales, un crecimiento de 17.3 %, y más de B/.2 mil millones circulando en la economía nacional, según datos presentados por la ATP con información del INEC.
El desafío ahora es más complejo que atraer turistas.
Es conseguir que esos visitantes conozcan más lugares, permanezcan más tiempo, consuman productos nacionales y distribuyan su gasto entre distintas comunidades.
Panamá tiene playas en el Caribe y el Pacífico, montañas, islas, selvas, patrimonio histórico, gastronomía, cultura y biodiversidad. La oportunidad está en convertir esa diversidad en una red turística capaz de generar ingresos en más territorios.
Porque el verdadero éxito del turismo no se mide solamente por cuántos visitantes cruzan la frontera.
Se mide también por cuántos panameños encuentran una oportunidad económica cuando esos visitantes llegan.
Blanca Peralta de Farrugia, entrega especial .










