Un nuevo libro presentado en la Feria Internacional del Libro de Panamá revisa la historia de 24 mujeres para plantear una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando la tecnología aprende de una historia incompleta?
La inteligencia artificial puede procesar millones de datos en segundos, pero hay algo que todavía no puede resolver por sí sola: qué parte de la historia humana quedó fuera de esos datos.
Esa es una de las preguntas que plantea el escritor y analista internacional Alejandro Félix de Souza en su nuevo libro, La Mirada de Venus: Lecciones de Grandes Mujeres de la Historia sobre la Inteligencia Artificial, presentado en el Salón Boquete durante la Feria Internacional del Libro de Panamá.
Publicado por Ediciones del Centenario, el libro propone mirar el debate sobre la inteligencia artificial desde una perspectiva poco habitual: la vida y el pensamiento de 24 mujeres que, a lo largo de más de cuatro mil años, dejaron aportes en distintos campos del conocimiento, aunque muchas veces no recibieron el mismo reconocimiento histórico que los hombres.
¿Qué pasa cuando la historia que alimenta a la IA está incompleta?
El debate sobre inteligencia artificial suele concentrarse en sus capacidades, sus riesgos y su impacto sobre el empleo.
Félix de Souza propone mirar un problema anterior: los datos con los que se construyen estos sistemas también reflejan la historia de la humanidad y sus desigualdades.

El autor explica que buena parte de los registros históricos han sido construidos desde perspectivas predominantemente masculinas y, especialmente, desde el hemisferio norte.
Si esos registros constituyen parte de la información que posteriormente alimenta sistemas de inteligencia artificial, la pregunta resulta inevitable: ¿puede una tecnología aprender adecuadamente sobre la humanidad si la historia que recibe está incompleta?
Año y medio buscando otras voces
La investigación que dio origen al libro tomó aproximadamente un año y medio.
Durante ese período, Félix de Souza revisó más de diez millones de palabras y decenas de miles de páginas en busca de referencias históricas que permitieran construir una conversación distinta sobre la inteligencia artificial.
El proceso terminó revelando algo que, para el autor, era más importante que cualquier avance tecnológico: la dimensión de la ausencia femenina en buena parte de los relatos históricos.
“La capacidad intelectual de las mujeres siempre estuvo a la par de la de los hombres”, sostiene Félix de Souza. “Lo que faltó fue la oportunidad de expresarla, y que la historia se la reconociera”.
24 mujeres para hablar de los dilemas del futuro
El libro reúne figuras de épocas y contextos muy diferentes.
Entre ellas están Ada Lovelace, Marie Curie, Agatha Christie, Anne Frank, Cleopatra, Frida Kahlo, Maria Montessori, Sor Juana Inés de la Cruz, Safo, Cornelia Africana, Fátima al-Fihri y María de Nazaret.
No se trata, según explica el autor, de una colección convencional de biografías.
Cada mujer sirve como punto de partida para abordar un dilema relacionado con la inteligencia artificial.
Ada Lovelace, por ejemplo, permite hablar de imaginación y código. Agatha Christie, de verdad, sospecha y desinformación. Anne Frank, de vigilancia y del riesgo de reducir a las personas a simples datos.
Maria Montessori y Fátima al-Fihri conducen la reflexión hacia la educación, mientras que María de Nazaret introduce una pregunta menos habitual en las discusiones tecnológicas: el consentimiento frente a aquello que la humanidad está creando sin conocer completamente sus consecuencias.
Una tecnología inteligente no necesariamente es sabia
Para Félix de Souza, el desarrollo de la inteligencia artificial coloca a la humanidad ante una situación inédita.
Las máquinas pueden procesar información a una velocidad extraordinaria, pero velocidad y sabiduría no son necesariamente lo mismo.
“Por primera vez, nos encontramos en un momento crucial de la humanidad donde la Inteligencia Artificial puede procesar información a una velocidad extraordinaria, pero no debemos permitir que esa velocidad nos haga perder humanidad”, plantea.
La discusión, por tanto, no consiste solamente en preguntarse qué puede hacer la inteligencia artificial.
También implica preguntarse qué valores, experiencias y perspectivas humanas queremos que estén presentes cuando estas tecnologías tomen parte cada vez mayor en nuestras vidas.
Una conversación que va más allá de los algoritmos
El libro no presenta al autor como un defensor ni como un crítico absoluto de la inteligencia artificial.
Su propuesta se ubica en otro punto: reconocer que la tecnología avanza rápidamente y que la sociedad necesita acompañar ese proceso con una reflexión igualmente profunda sobre sus consecuencias.
Desde esa perspectiva, recuperar las voces de mujeres que fueron ignoradas o poco reconocidas por la historia no constituye únicamente un ejercicio de memoria.
También puede ser una forma de preguntarse qué humanidad queremos que aprenda la inteligencia artificial.
La respuesta, plantea La Mirada de Venus, no debería construirse únicamente desde los algoritmos.
También necesita de la memoria, la diversidad de experiencias y la sabiduría acumulada durante siglos.










