La nueva identidad busca proyectar al país como un punto de encuentro internacional y reforzar su posición en sectores como logística, exportaciones y turismo.
Ciudad de Panamá, 26 de agosto de 2026. Panamá presentó este miércoles su nueva Marca País, una identidad con la que busca proyectar internacionalmente sus principales fortalezas económicas, geográficas y culturales bajo un concepto central: “Anfitrión del mundo”.
La iniciativa pretende ir más allá de un cambio de logotipo. La nueva identidad reúne bajo una misma estrategia cinco áreas consideradas relevantes para el posicionamiento del país: inversión, exportaciones, turismo, logística y sostenibilidad.
La propuesta parte de una característica que Panamá ha utilizado históricamente para definir su papel en la región: su condición de punto de conexión entre mercados, océanos y culturas. El Canal de Panamá, la posición geográfica, la conectividad, la biodiversidad y el desarrollo de servicios logísticos forman parte de los elementos que la nueva marca pretende asociar con la imagen del país.
Una identidad pensada para competir fuera de Panamá

La nueva Marca País se articula alrededor de cuatro atributos: generosidad, conexión, diversidad y confianza. La intención es que estos conceptos funcionen como elementos comunes para presentar al país ante potenciales inversionistas, turistas, compradores internacionales y socios comerciales.
El planteamiento llega en un momento en que los países compiten no solo por atraer visitantes, sino también por captar inversión, empresas, talento y nuevas oportunidades comerciales.
En ese escenario, una Marca País funciona como una herramienta de posicionamiento: busca concentrar en una misma identidad aquellos elementos que un país considera diferenciadores frente al resto del mundo.
Panamá quiere ser visto como algo más que un canal
El nuevo concepto intenta ampliar la percepción internacional de Panamá.
El Canal continúa siendo uno de los principales activos de reconocimiento del país, pero la estrategia incorpora otros elementos: servicios logísticos, conectividad aérea y marítima, biodiversidad, diversidad cultural, turismo e infraestructura.
El nuevo logotipo utiliza líneas que evocan caminos que se encuentran. El azul representa los océanos y la condición de Panamá como punto de conexión global, mientras el rojo alude a la energía y al espíritu humano de los panameños. Las dos “A” hacen referencia a los océanos Pacífico y Atlántico y sitúan a Panamá en el centro de esa conexión.
Más de un año para construir la nueva imagen

La identidad fue desarrollada después de más de un año de investigación, estudios de percepción y consultas con representantes del sector público, privado y de la sociedad, tanto dentro como fuera del país.
El proceso buscó determinar cómo se percibe Panamá y cuáles son los atributos que pueden contribuir a fortalecer su posicionamiento internacional.
El resultado pretende convertirse en una identidad común para distintos sectores, desde la promoción turística hasta la atracción de inversiones y la internacionalización de productos panameños.
Una marca que también plantea una responsabilidad
La estrategia no coloca toda la responsabilidad de la reputación del país en el Gobierno.
El documento plantea que la imagen internacional de Panamá también depende de las empresas, los sectores productivos y los ciudadanos. Mientras los panameños contribuyen con sus acciones a la reputación nacional, las empresas tienen el desafío de asociar la marca con crecimiento, competitividad y calidad.
Para las instituciones públicas, el reto será mantener la estrategia más allá de los cambios de administración.
Ese punto resulta particularmente relevante para una marca nacional: su valor depende de que pueda mantenerse en el tiempo y no convertirse únicamente en una campaña asociada a un determinado Gobierno.
La marca entra ahora en una etapa diferente
La presentación constituye el inicio de una fase de implementación. El proyecto contempla una estructura de gobernanza para administrar, proteger y desarrollar la Marca País, además de mecanismos de uso, licenciamiento y un programa de embajadores.
La apuesta es que “Anfitrión del mundo” pueda convertirse progresivamente en una referencia común para presentar a Panamá en mercados internacionales.
El desafío será conseguir que la nueva identidad trascienda la campaña publicitaria y logre asociarse con experiencias concretas: un destino turístico competitivo, productos panameños con mayor presencia internacional, oportunidades de inversión y una economía conectada con los mercados globales.
Panamá ya cuenta con una ventaja difícil de replicar: su ubicación entre dos océanos y su papel histórico como punto de tránsito y conexión.
Ahora busca convertir esa ventaja geográfica en una identidad internacional capaz de responder a una pregunta más amplia:
¿Cómo quiere Panamá que el mundo lo reconozca en las próximas décadas?
La respuesta oficial ya tiene nombre: Anfitrión del mundo.











