Inicio / Provincias / Moscas estériles buscan proteger frutas y abrir mercados internacionales

Moscas estériles buscan proteger frutas y abrir mercados internacionales

Panamá probará moscas estériles para reducir la mosca del Mediterráneo y proteger cultivos, productores y acceso a mercados internacionales.

¿Por qué Panamá quiere soltar miles de moscas?

Puede parecer contradictorio: Panamá quiere combatir una plaga liberando más moscas. Pero detrás de esta estrategia existe una técnica utilizada internacionalmente para reducir poblaciones de la mosca del Mediterráneo (Ceratitis capitata), una plaga que puede afectar frutas y hortalizas y complicar su comercialización internacional. El primer ensayo de liberación anunciado por el MIDA está previsto para el 16 de octubre en Maneyes, Potrerillos Arriba, Chiriquí.

La diferencia está en que se trata de machos esterilizados. Cuando estos insectos se aparean con hembras silvestres, no producen descendencia viable. Si el proceso se mantiene de manera sistemática, la población de la plaga puede disminuir progresivamente. La técnica forma parte de un manejo integrado que también requiere vigilancia y monitoreo.

La clave está en una especie de “control de natalidad” para insectos

La Técnica del Insecto Estéril funciona, en términos sencillos, como una especie de control de natalidad de la plaga. Los machos se producen en grandes cantidades, se esterilizan mediante radiación y posteriormente se liberan para competir con los machos silvestres por las hembras.

Esto no significa que Panamá vaya a fumigar los cultivos con material radiactivo ni que las frutas vayan a quedar expuestas a radiación. La técnica utiliza radiación para esterilizar previamente a los insectos; después, los machos son liberados para cumplir su función biológica. La FAO y el OIEA consideran esta herramienta una alternativa de control que puede reducir el uso de insecticidas dentro de programas integrados.

¿Y qué tiene que ver esto con lo que comemos?

Mucho. Una plaga de este tipo no solamente puede afectar directamente la producción. También puede convertirse en un problema comercial porque los países importadores establecen requisitos fitosanitarios para proteger sus propios cultivos. La FAO señala que la detección de moscas de la fruta puede provocar restricciones comerciales y afectar seriamente a los países exportadores.

Para Panamá, esto tiene especial importancia en regiones productoras como Chiriquí, donde proteger la sanidad vegetal significa proteger también el ingreso de pequeños y grandes productores, la disponibilidad de alimentos y la posibilidad de colocar productos agrícolas en mercados internacionales. El proyecto PAN 5031 busca precisamente validar esta tecnología bajo las condiciones productivas panameñas.

Una mosca puede terminar costándole millones a un país

La dimensión económica se entiende mejor mirando lo ocurrido en otros países. En República Dominicana, la presencia de la mosca del Mediterráneo provocó en 2015 restricciones inmediatas a las exportaciones de frutas y vegetales. La FAO reportó pérdidas de 40 millones de dólares en los nueve meses restantes de ese año y unos 30 mil empleos en riesgo. Posteriormente, el país logró erradicar la plaga mediante un programa que incorporó la Técnica del Insecto Estéril.

Esto explica por qué la noticia panameña va mucho más allá de una operación técnica en una comunidad de Chiriquí. La sanidad agrícola funciona como una especie de pasaporte para los productos que quieren llegar a otros mercados. Si un país no puede demostrar que controla determinadas plagas, sus productores pueden enfrentar mayores obstáculos para exportar.

El verdadero reto será demostrar que la técnica funciona en Panamá

La primera liberación no significa que el problema esté resuelto. Panamá inicia una etapa de validación y aprendizaje, que tendrá que acompañarse de vigilancia, identificación de poblaciones, seguimiento de resultados y coordinación con los productores.

El proyecto cuenta con cooperación técnica del OIEA y acompañamiento de organismos como FAO y OIRSA. Además, el MIDA ya realizó en agosto una capacitación especializada para sus técnicos sobre identificación de machos fértiles y estériles, equipos de laboratorio y procedimientos relacionados con la liberación de estos insectos.

La pregunta que queda para Panamá es mucho más grande que la primera liberación: ¿podrá convertir esta tecnología en una herramienta permanente para proteger su producción agrícola, reducir riesgos y facilitar el acceso de sus frutas y hortalizas a nuevos mercados? Si la respuesta llega con resultados medibles, unas pequeñas moscas podrían terminar teniendo un impacto bastante grande sobre el campo panameño.

Etiquetado:

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *