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Cuando la sequía golpea el arroz, ¿quién protege al productor?

La sequía afecta cultivos de arroz en Mariato y pone en evidencia la importancia del seguro agrícola para proteger la inversión del productor.

Una cosecha puede estar en riesgo antes de llegar al mercado

Para un productor de arroz, una temporada agrícola comienza mucho antes de recoger el primer grano. Detrás de cada hectárea existen semillas, preparación del terreno, insumos, mano de obra y una inversión que depende, en buena medida, de que las condiciones climáticas permitan completar el ciclo productivo. Cuando las lluvias escasean, todo ese esfuerzo puede quedar comprometido.

En Mariato, provincia de Veraguas, esa situación llevó a evaluar cultivos de arroz afectados por la falta de lluvias asociada al fenómeno de El Niño. Uno de los productores mantiene aseguradas 28 hectáreas de arroz de la variedad IDIAP FL-7217, de acuerdo con la información suministrada por el Instituto de Seguro Agropecuario (ISA).

Cuando falta el agua, también aparece el riesgo económico

La sequía no solamente afecta el crecimiento de una planta. Para el productor, puede significar una reducción en la cantidad de arroz que finalmente logra cosechar y, por tanto, un resultado económico diferente al que esperaba cuando decidió sembrar.

Por eso, cuando ocurre una contingencia climática, conocer cuánto produjo realmente una parcela se vuelve fundamental. No basta con observar que el cultivo sufrió por la falta de agua: es necesario medir qué ocurrió con la producción y documentar técnicamente el impacto registrado.

¿Qué ocurre cuando una cosecha está asegurada?

Es precisamente en esta etapa donde entra el seguro agrícola. Técnicos del ISA realizan controles directamente en las parcelas para verificar la producción obtenida y recopilar información que permita evaluar los efectos de la contingencia sobre el cultivo asegurado.

El técnico Baxter Barrios explicó que el productor evaluado en Mariato mantiene aseguradas las 28 hectáreas de arroz. Durante el control, los especialistas verifican directamente el resultado de la cosecha, una información necesaria para continuar con la evaluación correspondiente.

El seguro no evita la sequía, pero ayuda a enfrentar el riesgo

La existencia de un seguro agrícola no impide que deje de llover ni garantiza que una cosecha produzca lo esperado. Su importancia está en reducir la exposición económica del productor ante determinados eventos que pueden afectar su actividad.

En un escenario donde el clima puede cambiar las condiciones de una temporada agrícola, contar con mecanismos de protección puede ser especialmente relevante para quienes dependen directamente de la producción. Para un pequeño o mediano productor, una pérdida importante no representa solamente menos arroz: puede comprometer la recuperación de la inversión y la posibilidad de volver a sembrar.

La pregunta va más allá de una parcela en Mariato

Lo ocurrido en estas 28 hectáreas plantea una discusión más amplia para el sector agropecuario panameño: ¿cómo preparar al productor para enfrentar eventos climáticos que pueden cambiar el resultado de una cosecha?

La respuesta requiere más que seguros. También involucra información climática, asistencia técnica, semillas adecuadas, manejo eficiente del agua, tecnología y planificación. Pero cuando una cosecha ya está afectada, contar con mecanismos para medir el daño y gestionar el riesgo puede marcar una diferencia para quien puso su capital y su trabajo en la tierra.

El caso de Mariato permite mirar el seguro agrícola desde una perspectiva distinta: no como un trámite, sino como una herramienta para enfrentar la incertidumbre que acompaña cada ciclo de producción.

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