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Científico panameño crea modelo 3D para estudiar terremotos

Científico panameño crea modelo 3D para estudiar terremotos

Isaac Guerra Araúz desarrolla un modelo 3D del subsuelo panameño que aporta nuevas pistas sobre las placas tectónicas y los terremotos.

Un científico panameño desarrolla un modelo tridimensional que permite conocer mejor qué ocurre debajo del territorio nacional y cómo interactúan las placas tectónicas que pueden generar terremotos. La investigación de Isaac Guerra Araúz aporta información para comprender las fuentes de actividad sísmica y mejorar los estudios sobre los riesgos que enfrenta Panamá.

Guerra Araúz es becario doctoral de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) y se encuentra en la etapa final de sus estudios de Geofísica en The University of Western Ontario, Canadá. Su especialización se centra en el peligro sísmico, los riesgos y la capacidad de las comunidades para recuperarse ante estos eventos.

Primeros modelos en tres dimensiones

Junto con su supervisor doctoral, Katsuichiro Goda, el investigador desarrolló uno de los primeros modelos en tres dimensiones del interior de la Tierra bajo Panamá. Los resultados se publicaron en mayo de 2026 en la revista científica Tectonophysics. Este modelo permite observar cómo están distribuidas las estructuras geológicas bajo el país y aporta nuevas pistas sobre los procesos que pueden originar terremotos.

Para construirlo, los científicos estudiaron 2,741 terremotos registrados entre 2013 y 2023. Utilizaron información de 148 estaciones sísmicas ubicadas en Panamá, Costa Rica y Colombia, con las que analizaron las estructuras del subsuelo hasta unos 80 kilómetros de profundidad. En otras palabras, aprovecharon los registros de los temblores para conocer mejor lo que existe debajo de la superficie.https://www.senacyt.gob.pa/

El investigador explicó que el método utilizado se conoce como tomografía sísmica. Funciona de manera parecida a una tomografía médica: en lugar de observar el interior del cuerpo humano, los científicos analizan cómo viajan las ondas de los terremotos por la Tierra para obtener información sobre las rocas y las estructuras subterráneas.

Nuevas pistas sobre las placas tectónicas bajo Panamá

Uno de los hallazgos principales es la evidencia de un proceso conocido como doble subducción en el occidente de Panamá. Esto significa que, en esa región, existen indicios de placas tectónicas que se hunden bajo el territorio desde direcciones opuestas. Desde el Pacífico, las placas de Cocos y Nazca se introducen bajo la región; desde el Caribe, el estudio encontró evidencia de otro proceso de hundimiento de una placa bajo Panamá.

Según Guerra Araúz, esta interacción ayuda a explicar la complejidad geológica del país y ofrece nuevas pistas para comprender la actividad sísmica, incluso en zonas donde históricamente se han registrado menos terremotos. Los resultados también muestran evidencias de subducción de la placa del Caribe bajo sectores del centro y oriente de Panamá, incluida la región del Canal, aunque el comportamiento varía según el área.

La investigación también llama la atención sobre la costa caribeña, donde existen estructuras geológicas capaces de generar terremotos importantes. Como antecedente, el científico recordó el terremoto de San Blas de 1882, cuya magnitud se ha estimado aproximadamente en 8.0. Este dato destaca la importancia de estudiar no solo las zonas donde ocurren temblores con mayor frecuencia, sino también otras áreas que pueden representar una amenaza sísmica.

El modelo permitió estimar que la corteza terrestre bajo Panamá tiene un espesor aproximado de entre 25 y 45 kilómetros. Además, identificó diferencias en las características de las rocas bajo regiones como Azuero, la cordillera de Talamanca y el área del Canal de Panamá. Estos datos ayudan a ampliar el conocimiento sobre las estructuras que forman el territorio y las posibles fuentes de terremotos.

El investigador aclaró que la ciencia todavía no puede predecir cuándo ocurrirá un terremoto. Sin embargo, estudiar las fallas y las estructuras subterráneas permite comprender mejor cómo se originan estos eventos, identificar posibles fuentes sísmicas y desarrollar modelos más precisos sobre el movimiento del terreno. Ese conocimiento puede orientar decisiones para una planificación territorial y una construcción más seguras.

El científico estudia los efectos del sismo del 9 de octubre

Tras el sismo de magnitud Mw 7.7 ocurrido el 9 de octubre, Guerra Araúz se trasladó a Panamá para recopilar información y analizar el evento como parte de su tesis doctoral. Su trabajo busca relacionar las observaciones realizadas en el terreno con los modelos científicos que explican el origen y el comportamiento de los terremotos.

Durante las últimas semanas, el investigador realizó mediciones en Búcaro, La Pitaloza y Mariato, en el sur de la península de Azuero y la costa de Veraguas. En estas zonas se identificó ruptura superficial asociada al terremoto. El trabajo incluye mediciones de cuánto se desplazó el terreno, tanto horizontal como verticalmente, a lo largo de las áreas donde se rompió la falla.

Las mediciones permitirán comparar lo observado directamente en el terreno con los modelos utilizados para estudiar el origen del sismo. Según los resultados preliminares citados por Guerra Araúz, en Búcaro el terreno se desplazó entre 1 y 1.20 metros en sentido horizontal y aproximadamente un metro en sentido vertical.

El investigador también informó de un hundimiento de entre 15 y 30 centímetros en Isla Cañas. Además, señaló que se registraron deformaciones en el fondo marino que pudieron contribuir a la generación de olas. Estos resultados son preliminares y, según indicó, se publicarán en una revista científica internacional y en un informe accesible para la población.

Los daños también ayudan a comprender el terremoto

El trabajo incluye evaluaciones de daños en Azuero y Soná, en la provincia de Veraguas. A este análisis se suman datos aportados por Luis Pinzón, doctor en Ingeniería Sísmica y Dinámica Estructural y exbecario de la Senacyt, sobre Aguadulce, Penonomé y Atalaya.

Los investigadores buscan determinar cómo se relacionan los daños observados con las características del suelo, la intensidad del movimiento sísmico en cada lugar y las condiciones de las edificaciones. Este análisis es importante porque un mismo terremoto puede producir efectos distintos según el terreno y la vulnerabilidad de las estructuras.

Guerra Araúz explicó que combinar las mediciones de campo con los modelos sísmicos y los registros de daños permite comprender mejor el comportamiento de las fallas y la distribución de los efectos de un terremoto. Por eso, la investigación continúa después del evento: cada dato recogido puede ayudar a mejorar el conocimiento y la preparación ante futuros sismos.

La formación científica busca fortalecer la seguridad del país

Desde 2003, la Senacyt ha apoyado la formación de 29 panameños que culminaron o cursan estudios de licenciatura, maestría y doctorado en áreas relacionadas con los sismos, las estructuras y la construcción sostenible. Entre las especialidades figuran la ingeniería estructural, geológica, civil y sísmica, la geotecnia, la geofísica, las ciencias de la Tierra y el diseño sostenible.

La directora de Desarrollo de Capacidades Científicas y Tecnológicas de la Senacyt, Violetta Cumberbatch, destacó que formar profesionales en estas disciplinas permite convertir el conocimiento científico en aportes para mejorar la infraestructura, las ciudades y las decisiones de desarrollo.

En conjunto, el modelo tridimensional, las mediciones de campo y las evaluaciones de daños amplían el conocimiento sobre la actividad sísmica de Panamá. Aunque estos avances no permiten anticipar la fecha de un próximo terremoto, sí pueden contribuir a identificar amenazas, mejorar los estudios de riesgo y tomar decisiones más informadas sobre dónde y cómo construir. El objetivo es que la investigación científica se traduzca en una mayor capacidad para prevenir daños y proteger a la población.

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