Un nuevo huerto escolar en Chame promoverá la alimentación saludable, el aprendizaje práctico y la seguridad alimentaria con el apoyo técnico del MIDA.
Un terreno preparado con dedicación puede sembrar mucho más que verduras. También cultiva conocimientos, fortalece hábitos saludables y despierta en los niños el valor de producir sus propios alimentos. Con esa visión, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) impulsa un nuevo huerto escolar en la Escuela Rufina González, ubicada en Cabuya, distrito de Chame.
El campo también enseña dentro de la escuela
La Agencia del MIDA en Panamá Oeste capacitó a estudiantes, docentes y miembros del Club de Padres de Familia sobre la preparación de bancales, el manejo del suelo y diversas técnicas agrícolas que permitirán desarrollar el huerto escolar.
Durante la jornada práctica, los participantes acondicionaron el terreno, organizaron las áreas de cultivo y aprendieron buenas prácticas agrícolas para obtener una producción sostenible y de calidad.
Sembrar alimentos también fortalece el aprendizaje
El proyecto permitirá abastecer el comedor escolar con alimentos frescos y nutritivos, al tiempo que convertirá el huerto en un aula al aire libre donde los estudiantes aprenderán de forma práctica sobre agricultura, nutrición, trabajo en equipo y cuidado del ambiente.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) destaca que los huertos escolares fortalecen la educación alimentaria, mejoran el conocimiento sobre nutrición y ayudan a que niños y familias adopten hábitos de alimentación más saludables. Además, promueven el aprendizaje activo y acercan a los estudiantes al origen de los alimentos que consumen.
La seguridad alimentaria comienza en las comunidades

En las comunidades rurales, iniciativas como esta adquieren un valor aún mayor. Los huertos escolares no solo complementan la alimentación de los estudiantes con frutas y hortalizas frescas, sino que también enseñan técnicas que pueden replicarse en los hogares, fortaleciendo la seguridad alimentaria y la autosuficiencia familiar.
La FAO señala que estos espacios funcionan como verdaderos laboratorios de aprendizaje, donde los niños desarrollan habilidades para producir alimentos, proteger los recursos naturales y comprender la importancia de una alimentación equilibrada desde edades tempranas.
El acompañamiento garantizará la continuidad del proyecto
Con este acompañamiento, la institución busca consolidar un proyecto sostenible que beneficie a la comunidad educativa, fortalezca la cultura agrícola y contribuya a formar nuevas generaciones más conscientes sobre la importancia de producir alimentos, cuidar el ambiente y valorar el trabajo del campo.









