Doce productores asegurados en Bocas del Toro son evaluados tras las inundaciones, resaltando la importancia de proteger las inversiones agropecuarias.
Cada temporada lluviosa recuerda una realidad que ningún productor puede controlar: la naturaleza puede cambiar el panorama del campo en cuestión de horas. Inundaciones, deslizamientos o prolongados periodos de lluvia pueden comprometer meses de trabajo y una inversión que, en muchos casos, representa el sustento de toda una familia.
Ante ese escenario surge una pregunta inevitable: ¿está protegida la producción cuando ocurre un desastre natural?
Precisamente esa situación enfrentan varios productores de Bocas del Toro, donde las intensas lluvias registradas durante el fin de semana provocaron afectaciones en fincas agrícolas y pecuarias que actualmente son evaluadas por el Instituto de Seguro Agropecuario (ISA).
Doce productores reportan pérdidas tras las inundaciones

De acuerdo con el informe preliminar del ISA, 12 productores asegurados resultaron afectados por el temporal.
Las evaluaciones iniciales indican que siete productores agrícolas registran daños en cultivos de plátano luego de que las inundaciones cubrieran aproximadamente seis hectáreas, mientras que cinco productores pecuarios reportaron afectaciones en sus semovientes, algunos de los cuales quedaron atrapados por las condiciones del terreno.
Las inspecciones abarcan sectores como Las Tablas, El Silencio, Finca Las 60 y Finca 04, aunque los técnicos continúan recorriendo otras comunidades donde persisten las inundaciones y el acceso resulta más complicado.
¿Por qué es importante asegurar una producción agrícola?
Cada cultivo y cada animal representan una inversión que comienza mucho antes de la cosecha. Semillas, fertilizantes, mano de obra, alimentación, medicamentos, infraestructura y equipos forman parte del capital que un productor destina para desarrollar su actividad.
Cuando ocurre un fenómeno climático extremo, las pérdidas económicas pueden comprometer no solo una cosecha, sino también la capacidad de continuar produciendo durante la siguiente temporada.
Por ello, el aseguramiento agropecuario se ha convertido en una herramienta de gestión del riesgo que permite reducir el impacto financiero provocado por eventos naturales fuera del control del productor.
El cambio climático aumenta los desafíos del campo
Especialistas en agricultura advierten que los eventos climáticos extremos son cada vez más frecuentes e intensos, incrementando la vulnerabilidad de las actividades agropecuarias.
Lluvias torrenciales, inundaciones, sequías prolongadas y fuertes vientos forman parte de los riesgos que hoy enfrentan productores de distintos países, razón por la cual organismos internacionales promueven mecanismos de aseguramiento como parte de una agricultura más resiliente.
Contar con una cobertura no evita que ocurra un desastre, pero sí puede facilitar la recuperación de la actividad productiva y disminuir las pérdidas económicas.
La evaluación técnica permitirá gestionar las indemnizaciones
El ISA informó que las inspecciones continúan en las áreas afectadas para determinar el alcance de los daños y elaborar el informe técnico definitivo.
Una vez concluido este proceso, los resultados serán remitidos a las instancias administrativas correspondientes para gestionar las indemnizaciones contempladas en las pólizas de los productores asegurados.
La institución también reiteró el llamado a los agricultores y ganaderos que mantienen protegidas sus inversiones agrícolas, pecuarias o complementarias a reportar cualquier afectación a través de las oficinas regionales o de los canales oficiales de atención.
En un contexto donde el cambio climático representa uno de los mayores desafíos para la producción de alimentos, planificar la gestión del riesgo mediante instrumentos de aseguramiento puede marcar la diferencia entre una pérdida definitiva y la posibilidad de recuperarse para volver a producir.
Fuente: Instituto de Seguro Agropecuario (ISA).










