Nueva encuesta nacional revela que el consumo de tabaco cayó a 5%, mientras los cigarrillos electrónicos aumentaron 3.7 veces en seis años, generando preocupación entre las autoridades sanitarias.
Panamá continúa consolidándose como uno de los países con menor consumo de tabaco en América Latina. Sin embargo, las autoridades sanitarias advierten sobre una nueva amenaza para la salud pública: el aumento sostenido del uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes.
Los hallazgos fueron presentados por el Ministerio de Salud (MINSA) durante la divulgación de la Segunda Encuesta Mundial de Tabaco en Adultos, un estudio desarrollado con el apoyo de organismos internacionales que permite evaluar el comportamiento del consumo de productos de nicotina en la población panameña.
El tabaquismo sigue disminuyendo en Panamá
La encuesta reveló que la prevalencia de consumo de productos de tabaco en personas de 15 años y más disminuyó de 6.4% en 2013 a 5% en 2025, confirmando una tendencia positiva impulsada por las políticas de control del tabaco implementadas durante la última década.
Actualmente, el 95% de la población panameña no consume productos derivados del tabaco, una cifra que posiciona al país entre los referentes regionales en la lucha contra el tabaquismo.
Las autoridades atribuyen estos resultados a medidas como la Ley 13 de 2008, la prohibición de publicidad, el control de espacios libres de humo y la aplicación del Convenio Marco para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El crecimiento del vapeo genera preocupación
A pesar de la reducción del tabaquismo tradicional, el estudio identificó un aumento significativo en el uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores.
La prevalencia de estos dispositivos pasó de 0.4% en 2019 a 1.5% en 2025, lo que representa un crecimiento de 3.7 veces en apenas seis años.
Las mayores tasas de consumo se registran entre jóvenes de 15 a 19 años y adultos de 20 a 34 años, segmentos poblacionales donde los especialistas observan una creciente normalización del vapeo.
Entre las razones más frecuentes señaladas por los usuarios destacan los sabores atractivos, la percepción de menor riesgo frente al cigarrillo convencional y la creencia de que estos productos ayudan a abandonar el hábito de fumar.
Riesgos para la salud

Especialistas en salud pública advierten que los cigarrillos electrónicos no están exentos de riesgos.
Diversas investigaciones internacionales han vinculado el vapeo con afectaciones respiratorias, problemas cardiovasculares, dependencia a la nicotina y daños potenciales en el desarrollo cerebral de adolescentes y jóvenes.
El Ministerio de Salud recordó que el consumo de tabaco continúa siendo una de las principales causas prevenibles de muerte en el mundo y que en Panamá está asociado a aproximadamente mil fallecimientos cada año debido a enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades pulmonares crónicas y otras patologías relacionadas.
Diferencias regionales
La encuesta también identificó diferencias geográficas en los patrones de consumo.
Las mayores prevalencias de uso de cigarrillos electrónicos se registran en la región metropolitana y la provincia de Los Santos, mientras que el consumo de tabaco convencional continúa siendo más elevado en la comarca Ngäbe Buglé, Guna Yala, Chiriquí, Bocas del Toro y el área metropolitana.
El desafío de proteger a las nuevas generaciones
Las autoridades sanitarias consideran que el principal reto para los próximos años será evitar que los vapeadores se conviertan en una puerta de entrada al consumo de nicotina entre los jóvenes.
Por ello, el Ministerio de Salud anunció que continuará fortaleciendo las campañas de prevención, educación y vigilancia, con énfasis en adolescentes y adultos jóvenes, además de reforzar las estrategias de cesación y control del tabaquismo.
Los resultados de la encuesta servirán como base para futuras políticas públicas orientadas a proteger la salud de la población y reducir la carga de enfermedades asociadas al consumo de productos de nicotina.










