Panamá avanza en su acercamiento a la OCDE para fortalecer educación, talento humano, innovación, instituciones y competitividad ante los nuevos retos globales.
Panamá avanza en un proceso de acercamiento a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que busca aprovechar experiencias internacionales para enfrentar los nuevos desafíos económicos y sociales.
El proceso podría tomar varios años y, de acuerdo con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), debe construirse a partir de las prioridades y necesidades del propio país, no únicamente de una eventual adhesión al organismo.
La viceministra de Economía, Eida Gabriela Sáiz, explicó esta visión durante la XI Cumbre Financiera Internacional de la Asociación Bancaria de Panamá.
¿Qué puede ganar Panamá con este proceso?
El país parte de ventajas conocidas: su posición geográfica, el Canal de Panamá, la conectividad y sus plataformas logística y financiera.
Estas fortalezas han contribuido a atraer inversiones y sostener la actividad económica. Sin embargo, el escenario internacional está cambiando y mantener esa posición requiere desarrollar nuevas capacidades.
Entre las áreas identificadas están la inversión, educación, innovación, desarrollo de competencias, integridad pública, gobernanza y medio ambiente.
La apuesta, en esencia, es que Panamá no dependa únicamente de su ubicación estratégica, sino que también pueda competir por la calidad de su talento, sus instituciones y su capacidad para incorporar tecnología.
El reto empieza por las habilidades de los panameños
Uno de los puntos centrales está en el capital humano.
El país busca utilizar herramientas internacionales como PISA, que evalúa las competencias de los estudiantes, y PIAAC, que mide las habilidades de la población adulta entre 16 y 65 años.
Estos instrumentos permiten comparar resultados, identificar brechas y conocer qué capacidades necesitan fortalecerse frente a las nuevas demandas de la economía y del mercado laboral.
Para el ciudadano, esto tiene una traducción directa: una economía más competitiva necesita trabajadores con las habilidades que demandan las nuevas tecnologías y las empresas que llegarán o crecerán en el país.
Tecnología, datos e instituciones también están en la agenda

El acercamiento contempla además una mayor adopción de tecnología, mejor aprovechamiento de los datos y el fortalecimiento de las instituciones públicas.
La intención es contar con herramientas que permitan diseñar políticas públicas con mayor información y mejorar la capacidad del Estado para responder a los cambios económicos.
Esto también puede incidir en el clima para la inversión, especialmente si el país logra avanzar hacia instituciones más eficientes y procesos públicos más efectivos.
Un proceso que tomará tiempo
La viceministra subrayó que Panamá debe utilizar las experiencias y buenas prácticas internacionales como referencia para fortalecer sus propias capacidades, adaptándolas a la realidad nacional.
El acercamiento contempla su estructuración mediante un memorándum de entendimiento y un plan de acción alineado con las necesidades del país.
Por ello, más que un cambio inmediato, se trata de un proceso de varios años que puede servir para revisar qué tan preparado está Panamá para competir en una economía marcada por la tecnología, los datos, nuevas habilidades laborales y mayores exigencias institucionales.
El verdadero desafío será convertir ese conocimiento internacional en cambios concretos dentro de Panamá: mejores capacidades para los trabajadores, instituciones más eficientes y condiciones que permitan sostener la inversión y la competitividad en los próximos años.












