Investigadores del ICGES y la Universidad Latina identifican linajes no endémicos y resistencia en aislamientos de tuberculosis en Panamá.
¿Qué puede contar el ADN de una bacteria?

La tuberculosis deja una huella que va mucho más allá de sus síntomas. Al analizar genéticamente las bacterias que causan la enfermedad, los investigadores pueden identificar qué linaje pertenece cada aislamiento, detectar mutaciones relacionadas con resistencia a medicamentos y buscar posibles vínculos entre casos.
Ese es precisamente el valor de una investigación desarrollada por tecnólogos médicos de la Sección de Micobacteriología del Laboratorio Central de Referencia en Salud Pública del ICGES, en colaboración con la Universidad Latina de Panamá. El estudio reporta secuencias genómicas preliminares de tres aislamientos de Mycobacterium tuberculosis identificados en residentes de Panamá.
Tres muestras abren una pregunta epidemiológica
Los tres aislamientos analizados pertenecen a los linajes Indo-Oceánico, conocido como Linaje 1, y África Occidental, Linaje 5, considerados no endémicos en Panamá.
El hallazgo no significa automáticamente que exista un nuevo brote ni permite afirmar, únicamente con estos tres aislamientos, cómo llegaron esas variantes al país. Lo que sí proporciona es una señal que merece seguimiento: ¿se trata de casos aislados o existen conexiones que puedan indicar transmisión dentro de Panamá? Esa es una de las preguntas que la vigilancia genómica busca responder.
La resistencia a los medicamentos cambia el escenario

La investigación también encontró diferentes perfiles de resistencia entre los aislamientos estudiados, incluidos casos de tuberculosis resistente a rifampicina y tuberculosis multidrogorresistente (MDR-TB).
Esto es relevante porque conocer las características genéticas de la bacteria puede aportar información adicional para identificar mutaciones asociadas con resistencia. El propio ICGES explica que las tecnologías de secuenciación permiten detectar mutaciones relacionadas con medicamentos de primera y segunda línea y apoyar la vigilancia de tuberculosis farmacorresistente.
¿Por qué secuenciar una bacteria puede ayudar a Panamá?
La vigilancia tradicional permite saber que una persona tiene tuberculosis. La genómica permite hacer preguntas adicionales sobre la bacteria que la está causando.
Por ejemplo, puede ayudar a establecer si determinados aislamientos están relacionados genéticamente, si pertenecen a un linaje particular o si presentan mutaciones que pueden afectar la respuesta a determinados medicamentos. Esa información puede complementar las investigaciones epidemiológicas y ayudar a las autoridades sanitarias a comprender mejor cómo circula la enfermedad.
Panamá ya viene desarrollando esta capacidad. El ICGES ha incorporado herramientas como la secuenciación de genoma completo (WGS) y la secuenciación dirigida mediante Deeplex-MycTB para fortalecer la vigilancia de tuberculosis.
La tuberculosis todavía necesita vigilancia de alta precisión
La importancia de esta investigación se entiende mejor cuando se observa que Panamá ya ha identificado otros linajes de Mycobacterium tuberculosis en determinadas poblaciones. Investigaciones previas han documentado, por ejemplo, la circulación del linaje Beijing en Colón y han utilizado análisis genómicos para estudiar posibles cadenas de transmisión.
Por eso, la vigilancia genómica no sustituye las pruebas diagnósticas, el tratamiento ni el seguimiento de los pacientes. Los complementa con una especie de mapa genético de la enfermedad, capaz de aportar pistas que no aparecen al observar solamente los síntomas o confirmar la presencia de la bacteria.
Panamá empieza a mirar la tuberculosis con otros ojos
El valor de este trabajo está precisamente en que convierte tres aislamientos en información que puede servir para construir una fotografía más precisa de la tuberculosis en el país. Los autores son Juan Domínguez González, Joanna E. Rivas Ramos, Prudencio González, Pedro Del Cid, Paul R. Johnston y Samantha Rosas.
La investigación también muestra cómo la ciencia panameña está pasando de simplemente detectar enfermedades a estudiar su comportamiento a nivel genético. El reto ahora será ampliar la vigilancia y acumular suficientes datos para determinar qué linajes circulan, cuáles presentan resistencia y, sobre todo, si existen patrones de transmisión que requieran respuestas específicas.
Porque en tuberculosis, conocer qué bacteria está circulando puede ser tan importante como saber cuántos casos existen.











