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De Monte Lirio al mundo: el plátano que se convirtió en negocio

Sara Pittí transformó una producción rural de Chiriquí en una empresa de alimentos con valor agregado y ahora busca llevar sus productos a mercados internacionales.

En Monte Lirio, una comunidad del distrito de Renacimiento, Chiriquí, el plátano dejó de ser únicamente un producto agrícola para convertirse en la base de un emprendimiento que busca crecer más allá del mercado panameño. Allí, Sara Pittí desarrolló Alimentos Monte Lirio, empresa responsable de la marca Platanitos Tropicales, dedicada a transformar plátano y yuca en productos con valor agregado.

El emprendimiento comenzó de manera artesanal y fue evolucionando hasta convertirse en una empresa que procesa materias primas de la región. Su historia refleja una tendencia que gana espacio en las zonas rurales: producir, pero también transformar y desarrollar productos capaces de competir por nuevos consumidores.

Del campo a un producto terminado

La apuesta de Pittí parte de una materia prima disponible en su propio entorno. El plátano y la yuca son transformados en diferentes productos, permitiendo que una mayor parte del valor generado permanezca vinculada a la producción nacional.

Para un emprendimiento rural, ese proceso supone varios desafíos: desarrollar una marca, mantener estándares de calidad, encontrar mercados y competir con productos elaborados por empresas de mayor tamaño. En este caso, la estrategia ha sido construir una identidad vinculada con el territorio de origen y utilizar productos agrícolas de la región como base del negocio.

La experiencia también muestra una posibilidad para otros productores: el valor de una cosecha puede aumentar cuando deja de venderse únicamente como materia prima y pasa a convertirse en un producto elaborado.

El siguiente paso: exportar

Uno de los nuevos objetivos de Pittí es preparar la empresa para acceder a mercados internacionales. Para ello forma parte del programa Mujer Exporta, del Ministerio de Comercio e Industrias (MICI), que ofrece capacitación, asesoría y herramientas dirigidas a empresas lideradas por mujeres interesadas en desarrollar capacidades para la exportación.

El proceso de internacionalización implica mucho más que encontrar compradores fuera del país. Una empresa debe estar preparada para responder a requisitos de calidad, producción, empaque, comercialización y capacidad de abastecimiento.

En ese sentido, la participación en programas de formación puede ayudar a que pequeños emprendimientos conozcan mejor las condiciones necesarias para competir en otros mercados.

Una historia que también habla del emprendimiento rural

El caso de Alimentos Monte Lirio tiene otra particularidad: la empresa nació lejos de los principales centros urbanos y comerciales del país.

Construir una actividad empresarial desde una comunidad rural implica enfrentar limitaciones relacionadas con logística, acceso a mercados, financiamiento y disponibilidad de servicios especializados. Al mismo tiempo, permite aprovechar recursos y conocimientos propios del territorio.

Pittí decidió desarrollar el negocio a partir de productos que conocía y tenía cerca, convirtiendo esa relación con el campo en una propuesta comercial.

La experiencia plantea una pregunta que resulta cada vez más relevante para el desarrollo rural: ¿cómo conseguir que quienes producen en las comunidades también puedan participar en las etapas donde se genera mayor valor?

Reconocimientos en 2026

El crecimiento del emprendimiento también ha recibido reconocimientos durante este año. Pittí fue distinguida como Empresaria del Año 2026 en los WISS Latam Panamá Awards y recibió además el reconocimiento de Productora del Año por la Universidad Tecnológica OTEIMA.

Más allá de los premios, estos reconocimientos colocan atención sobre una actividad empresarial que combina producción agrícola, transformación de alimentos y emprendimiento femenino desde una comunidad de Chiriquí.

El reto ahora es crecer sin perder el origen

El próximo desafío para Alimentos Monte Lirio será convertir el interés por sus productos en oportunidades comerciales sostenibles, tanto dentro como fuera de Panamá.

Para lograrlo tendrá que ampliar mercados, mantener una producción constante, fortalecer sus procesos y responder a las exigencias de potenciales compradores internacionales.

La historia de Sara Pittí muestra que el emprendimiento rural puede comenzar con algo tan cercano como una cosecha de plátano y avanzar hacia un modelo empresarial basado en la transformación y el valor agregado.

Desde Monte Lirio, Chiriquí, el objetivo ya no es solamente producir para el mercado local. Es demostrar que un producto nacido en una comunidad rural panameña también puede encontrar espacio en otros mercados.

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