Tres mujeres de Capira producen café artesanal, orgánico y tostado a leña, una experiencia auténtica que refleja la riqueza rural y cafetalera de Panamá.
Mientras muchos viajeros llegan a Panamá atraídos por el Canal o sus playas, en las montañas de Capira existe otra experiencia que comienza a despertar interés: pequeños cafetales donde el café todavía se cultiva de forma artesanal, se tuesta en paila sobre fuego de leña y conserva técnicas transmitidas de generación en generación.
Allí, tres mujeres rurales están demostrando que la tradición, la sostenibilidad y el trabajo familiar también pueden abrir las puertas de nuevos mercados.

Un café que conserva el sabor de la tradición
Cada mañana, Deisi Velásquez, María Soto y Julia Soto recorren sus cultivos para limpiar el terreno, preparar abonos orgánicos y cuidar cada planta de café.

No utilizan fertilizantes químicos.
En su lugar elaboran compost con pulpa de café, estiércol y residuos vegetales, un proceso que mejora naturalmente la calidad del suelo y fortalece los cafetales.
El resultado es un café artesanal de Panamá, libre de pesticidas y con un proceso de tostado tradicional que conserva aromas y sabores muy apreciados por los amantes del café de especialidad.

Capira, un destino que también huele a café
Cuando el fuego comienza a calentar la paila en la casa de Deisi, todo el ambiente cambia.
El aroma del café recién tostado invade la vivienda mientras la molienda comienza pocos minutos después.
Cada bolsa es empacada manualmente y representa muchas horas de trabajo en el campo.
Su marca, Café Deisivel, nació precisamente de esa historia personal.
«Es mi nombre convertido en café», explica Deisi con orgullo.

Mujeres que transforman el campo panameño
Las tres productoras forman parte de las Redes Territoriales impulsadas por el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), un programa que brinda capacitación, acompañamiento y apoyo a emprendimientos rurales.
Gracias a este proceso lograron desarrollar sus propias marcas comerciales.
María comercializa Café María.
Julia presenta Don Bastides.
Y Deisi produce Café Deisivel.
Cada paquete representa una nueva fuente de ingresos para sus familias y una oportunidad para que más personas descubran el café producido en Capira.

Del cafetal a una de las vitrinas más importantes del país
El esfuerzo comenzó a dar resultados durante Expo Café MIPYME 2026, donde las tres emprendedoras presentaron por primera vez sus marcas fuera de su comunidad.
Allí compartieron espacio con reconocidos caficultores panameños y recibieron comentarios positivos de visitantes que probaron su café.
Para María Soto fue un momento difícil de olvidar.
«Ver que una persona compraba mi café fue una satisfacción enorme. Ahora tengo más ganas de seguir creciendo y llevar nuestro producto a muchas más personas.»
Un rincón auténtico para descubrir otro Panamá

Cuando se habla del café panameño, el nombre Geisha suele ocupar todos los titulares.
Sin embargo, en regiones como Capira también existen pequeños productores que conservan métodos tradicionales y elaboran cafés con identidad propia.
Este tipo de iniciativas no solo fortalece la economía rural, sino que también abre nuevas oportunidades para el turismo comunitario, donde los visitantes pueden conocer de cerca el proceso de cultivo, tostado y preparación de un café elaborado con técnicas artesanales.
Es una experiencia que conecta al visitante con la cultura, el paisaje y las personas que mantienen viva una tradición agrícola que forma parte del patrimonio rural de Panamá.

Fuente: Ministerio de Desarrollo Social (MIDES).







