La nueva infraestructura permitirá investigar y multiplicar enemigos naturales de plagas que afectan cultivos de arroz y maíz, con el objetivo de reducir el uso de agroquímicos.
Panamá, 31 de agosto de 2026. El control de plagas agrícolas en Panamá incorpora una nueva herramienta científica con la inauguración del Laboratorio de Control Biológico de Plagas Agrícolas, instalado en el Centro de Innovación Agropecuaria Oriental de El Naranjal, Chepo.

La infraestructura fue habilitada por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) y el Instituto de Innovación Agropecuaria de Panamá (Idiap), a partir de fondos destinados a un proyecto de investigación encabezado por el doctor Bruno Zachrisson, investigador del Sistema Nacional de Investigación (SNI).
El laboratorio está orientado a desarrollar alternativas para controlar insectos que afectan principalmente los cultivos de arroz y maíz, buscando disminuir progresivamente la dependencia de productos químicos utilizados para combatir las plagas.
Avispas diminutas contra grandes pérdidas agrícolas

Una de las líneas de trabajo más llamativas consiste en la reproducción de dos especies de pequeñas avispas utilizadas como parasitoides: Trichogramma pretiosum y Telenomus podisi.
Estos insectos actúan sobre los huevos de otras especies. Entre sus objetivos se encuentran Spodoptera frugiperda, conocida como gusano cogollero y considerada una importante plaga del maíz, y Oebalus insularis, una especie que afecta los cultivos de arroz.
La estrategia consiste en utilizar organismos que ya forman parte de los ecosistemas para reducir las poblaciones de insectos perjudiciales, en lugar de depender exclusivamente de aplicaciones químicas.
Una especie nueva descubierta durante la investigación

El proyecto también produjo resultados en materia de investigación científica. Los investigadores identificaron y caracterizaron Trichogramma soberania, una especie nueva para la ciencia descrita en 2024.
Además, se documentó por primera vez en Panamá su asociación con Spodoptera frugiperda y Tuta absoluta en sectores de Panamá Este y Azuero. También fueron detectadas dos especies aún no descritas del género Telenomus, asociadas con Oebalus insularis.
Estos hallazgos amplían el conocimiento sobre los organismos que pueden contribuir al control natural de las plagas presentes en los cultivos panameños.
Del laboratorio al campo
El nuevo centro no estará dedicado únicamente a reproducir insectos. Una parte fundamental será comprobar que los parasitoides mantienen condiciones adecuadas antes de ser utilizados fuera del laboratorio.
Los controles realizados determinaron que Trichogramma pretiosum y Telenomus podisi conservan parámetros biológicos y reproductivos, además de capacidad de vuelo comparable con las poblaciones encontradas en campo, lo que respalda su utilización en futuras liberaciones.
El proyecto también ha permitido formar estudiantes mediante pasantías y apoyar investigaciones universitarias relacionadas con la entomología, el control biológico y el manejo integrado de plagas.
Menos químicos, más investigación
El objetivo final es avanzar hacia sistemas agrícolas en los que el control de plagas combine diferentes herramientas y reduzca la dependencia de agroquímicos.
Para la producción de arroz y maíz, esto puede representar una alternativa adicional frente a insectos capaces de provocar pérdidas económicas y elevar los costos de producción.
La inauguración del laboratorio en Chepo coloca así a la investigación panameña en un área cada vez más relevante: encontrar soluciones biológicas para proteger los cultivos sin aumentar la presión química sobre los ecosistemas.












