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El café de la comarca también se protege desde la prevención

Más de 55 productores de Müna fueron capacitados por el MIDA para reconocer y manejar las principales plagas que amenazan sus cafetales.

Una pequeña perforación en un fruto o una señal poco visible en una planta puede convertirse en un problema capaz de afectar una cosecha completa. Para los productores de café de la Comarca Ngäbe-Buglé, reconocer esas señales a tiempo es una herramienta para proteger su producción y sus ingresos.

Con ese propósito, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), mediante la Dirección Nacional de Sanidad Vegetal y el Programa Nacional Fitosanitario de Café, capacitó a productores de cinco cooperativas cafetaleras del área de Müna.

La jornada reunió a más de 55 productores y miembros de las comunidades de Cerro Cenizas, Cerro Ortiga y Cerro Puerco, quienes cuentan con plantaciones de café robusta de aproximadamente una hectárea por productor.

Una amenaza que puede comenzar sin hacer ruido

La capacitación puso especial atención en la broca del fruto del café y la broca de la ramilla del café, consideradas plagas prioritarias en estas plantaciones.

Los participantes aprendieron a reconocer sus características, identificar los daños que provocan y conocer alternativas para su manejo.

La metodología fue teórico-práctica, con explicaciones sencillas para facilitar que los conocimientos puedan aplicarse directamente en las parcelas.

¿Qué cambia cuando el productor aprende a detectar una plaga?

La diferencia puede estar en actuar antes de que el daño avance.

La vigilancia permanente del cafetal permite identificar señales tempranas y tomar decisiones de manejo oportunas. Para pequeños productores, esto puede ser determinante, ya que una reducción de la cosecha también puede afectar los ingresos familiares.

Por eso, la prevención fitosanitaria no es solamente un asunto técnico: también representa una forma de proteger el trabajo y la economía de las comunidades productoras.

El café también mueve una comunidad

El café genera actividad más allá de la finca. Después de la producción intervienen procesos de transporte, comercialización y, en algunos casos, transformación del grano.

Cuando una plaga afecta el cultivo, el impacto puede extenderse a toda esa cadena.

Fortalecer los conocimientos de los productores permite, por tanto, proteger una actividad que involucra a familias y organizaciones comunitarias.

Y el café también puede atraer visitantes

La producción cafetalera tiene además una conexión creciente con el turismo rural y de experiencias. Una finca saludable puede convertirse no solo en un espacio productivo, sino también en un lugar donde el visitante conozca el cultivo, la cultura y la forma de vida de las comunidades.

En territorios como la Comarca Ngäbe-Buglé, esa combinación entre café, naturaleza y cultura representa una oportunidad que puede desarrollarse con el tiempo.

Pero todo comienza por proteger la producción.

El reto es llegar antes que la plaga

El MIDA señaló que continuará acercando asistencia técnica a las comunidades rurales y comarcales para contribuir a una producción cafetalera más sana, sostenible y productiva.

Para los productores de Müna, el siguiente paso será llevar lo aprendido a sus propias parcelas.

Porque en el café, la mejor defensa puede comenzar mucho antes de que aparezca una pérdida: aprendiendo a reconocer el primer signo de peligro.

http://www.isa.gob.pa/noticias/seguros-y-nuevas-tecnologias-atrae-interes-productores-en-foro-agropecuario-del-isa/

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