Panamá avanza en un ambicioso proyecto hídrico que impactará comunidades rurales. La construcción de un tercer embalse en la cuenca del río Indio busca garantizar la sostenibilidad del Canal de Panamá, pero también implica el traslado progresivo de cientos de familias.
El Canal de Panamá proyecta iniciar en mayo de 2027 el proceso de reasentamiento de las primeras familias ubicadas en las zonas más críticas donde se desarrollará la nueva infraestructura, como parte de una estrategia para fortalecer el suministro de agua dulce.
Esta obra, valorada en aproximadamente 1,500 millones de dólares, responde a la creciente presión sobre los recursos hídricos provocada por la crisis climática y la expansión urbana, factores que inciden directamente en la operatividad de la vía interoceánica.
De acuerdo con autoridades de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), unas 50 familias serán reubicadas en la primera fase, mientras que el proyecto en su totalidad impactará a cerca de 500 familias —alrededor de 2,000 personas— distribuidas en 38 comunidades dedicadas principalmente a la agricultura y la ganadería.
Las autoridades también informaron que se desarrolla un proceso de acercamiento con las comunidades para explicar los alcances del proyecto y las alternativas de reubicación en zonas cercanas, considerando aspectos sociales, económicos y culturales. Según datos oficiales, el 85 % de los residentes ya ha brindado información sobre su situación y el 66 % ha participado en reuniones informativas.
El cronograma contempla la publicación del pliego de licitación a finales de este año y la adjudicación del contrato a mediados de 2027. La fase de construcción iniciaría en 2028 bajo el modelo de diseño y ejecución, con miras a culminar el proyecto en 2031 y disponer del nuevo recurso hídrico a inicios de 2032, si las condiciones climáticas son favorables.










