La CSS atiende unos 80 niños al mes en su Clínica de Obesidad, mientras Panamá registra exceso de peso en el 28% de los menores.
La obesidad infantil ya es un desafío de salud pública
La obesidad en niños y adolescentes dejó de ser un problema exclusivamente relacionado con el peso. Puede estar acompañada de alteraciones metabólicas, problemas cardiovasculares y afectaciones de salud mental que requieren atención desde edades tempranas.
En Panamá, el 28% de los menores presenta exceso de peso y el 10% tiene obesidad, según datos utilizados por el Ministerio de Salud dentro de sus estrategias nacionales contra esta condición.
Frente a esta realidad, la Caja de Seguro Social (CSS) mantiene desde hace 18 años una Clínica de Obesidad en Niños y Adolescentes en la Policlínica Dr. Carlos N. Brin, en San Francisco.
Una atención que busca detectar el problema antes de que avance
La clínica recibe aproximadamente 80 pacientes al mes, entre niños y adolescentes de 0 a 17 años.
La atención comienza con una evaluación que incluye peso, talla e índice de masa corporal, además de estudios de laboratorio cuando corresponde, para identificar posibles complicaciones relacionadas con la obesidad.
Entre las condiciones que pueden aparecer están el hígado graso, alteraciones del colesterol y triglicéridos, niveles elevados de azúcar en sangre, prediabetes, diabetes y presión arterial alta.
La atención no se limita al aspecto físico. El equipo también considera la salud mental de los pacientes.
El problema también puede afectar la salud emocional
El pediatra Iván Wilson, encargado de la clínica, explicó que algunos pacientes presentan ansiedad, depresión o situaciones de acoso escolar relacionadas con su condición.
Por esa razón, la atención incorpora profesionales de distintas áreas, entre ellos nutricionistas, psicólogos, especialistas en salud mental y personal de estimulación precoz.
La intención es abordar el problema de manera integral y no reducirlo únicamente a bajar de peso.
Los datos muestran que el problema comienza temprano

Las cifras nacionales ayudan a entender por qué la prevención desde la infancia cobra importancia.
El Plan de Aceleración para Detener la Obesidad 2025-2030 señala, con base en la ENSPA 2019, que la obesidad alcanzaba 13.8% entre los niños de 5 a 9 años, 14.5% entre los de 10 a 14 años y 9.9% entre los adolescentes de 15 a 17 años.
Además, en 2026 el Minsa informó sobre un estudio realizado en 20 centros educativos que encontró que más del 60% de la oferta de alimentos disponible correspondía a productos ultraprocesados, con una alta presencia de bebidas azucaradas.
Esto coloca la alimentación escolar y los hábitos cotidianos entre los aspectos que las familias y las instituciones deben considerar en la prevención.
La prevención comienza mucho antes de llegar a una clínica
En la Clínica de Obesidad, la CSS trabaja también en educación para las familias y los pacientes.
Entre las actividades se incluyen orientación sobre loncheras saludables, lectura de etiquetas nutricionales, actividad física, efectos del uso excesivo de pantallas y alternativas de ejercicio y recreación según la edad.
El Minsa también ha señalado que la prevención requiere actuar sobre los entornos alimentarios, promover la actividad física y mejorar la educación nutricional. Su Plan de Aceleración para Detener la Obesidad establece precisamente una estrategia nacional para frenar el aumento del sobrepeso y la obesidad hacia 2030.
No se trata solo del peso: se trata del futuro de los niños
La importancia de detectar la obesidad durante la infancia está en evitar que los factores de riesgo se acumulen con los años.
La atención temprana permite identificar alteraciones que pueden requerir seguimiento médico y, al mismo tiempo, orientar a las familias sobre alimentación, actividad física, sueño, uso de pantallas y salud emocional.
La experiencia de la CSS muestra que atender la obesidad infantil requiere mucho más que una báscula: implica detectar a tiempo, investigar posibles complicaciones y acompañar al niño y a su familia para modificar hábitos antes de que el problema avance.












