Producir parte de los alimentos que consume una familia puede convertirse en una herramienta para mejorar la seguridad alimentaria y fortalecer la economía del hogar. Ese es uno de los aprendizajes que busca promover el Programa de Huertos Escolares en Los Santos, que incorpora tanto cultivos como producción avícola.
El MIDA, en coordinación con el Ministerio de Educación (Meduca), capacitó a directores, docentes y padres de familia de centros educativos seleccionados para fortalecer sus conocimientos sobre producción de alimentos.
Del huerto escolar al hogar

La capacitación incluyó técnicas que pueden ser útiles más allá de las instalaciones escolares.
Los participantes conocieron prácticas como compostaje, lombricultura y elaboración de bocashi, alternativas para aprovechar materiales orgánicos y producir abonos destinados a los cultivos.
También recibieron orientación sobre el uso adecuado de nutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio, de acuerdo con las necesidades de cada cultivo.
Estos conocimientos permiten que las familias comprendan mejor cómo producir alimentos y aprovechar los recursos disponibles, una capacidad que puede tener valor tanto para el consumo del hogar como para futuras actividades productivas.
Pollos y huevos también forman parte del aprendizaje
El programa no se limita a sembrar.
Los participantes recibieron capacitación sobre el manejo de pollos de engorde y gallinas ponedoras, incluyendo alimentación, sanidad, ambiente y bienestar de las aves.
Esta formación resulta especialmente relevante para la economía familiar porque introduce conocimientos sobre una actividad que puede generar alimentos para el propio hogar y, dependiendo de la escala y las condiciones, convertirse en una alternativa productiva.
19 escuelas ya participan en Los Santos
Los técnicos del MIDA presentaron los avances alcanzados en las 19 escuelas seleccionadas de la provincia.
De acuerdo con la entidad, el programa ya ha permitido producir carne de pollo destinada a los comedores escolares y obtener huevos para complementar la alimentación de los estudiantes.
Así, la producción generada dentro de los centros educativos tiene un doble propósito: enseñar a producir y contribuir a la alimentación de los estudiantes.
¿Por qué esto puede ayudar a la economía familiar?

La importancia del programa está en que los estudiantes, docentes y padres no solo reciben información sobre agricultura y producción pecuaria.
También adquieren conocimientos que pueden trasladarse a sus hogares y comunidades: producir algunos alimentos, aprovechar residuos orgánicos para elaborar abonos y conocer el manejo básico de aves.
En un contexto donde la alimentación representa una parte importante del presupuesto de cualquier familia, aprender a producir puede convertirse en una herramienta complementaria para administrar mejor los recursos del hogar.
El programa busca llegar a más escuelas
El convenio entre la Caja de Ahorros, el MIDA y el Meduca se encuentra actualmente en proceso de actualización.
La intención es fortalecer el trabajo conjunto y ampliar las acciones relacionadas con la seguridad alimentaria en centros educativos de 12 regiones escolares del país.
Aprender a producir también es aprender a administrar
Un huerto escolar puede comenzar con una parcela pequeña, pero su mayor valor puede estar en el conocimiento que deja.
Cuando una comunidad educativa aprende a sembrar, elaborar abonos y criar aves de manera adecuada, adquiere herramientas que pueden extenderse al hogar y, eventualmente, convertirse en oportunidades de producción e ingresos.
Por eso, el programa combina educación agropecuaria, alimentación y economía familiar, acercando a los estudiantes y sus familias a una idea sencilla: parte de lo que llega a la mesa también puede comenzar a producirse desde la propia comunidad.












