Más de 80 mil personas padecerían psoriasis en Panamá, según la Fundación Psoriasis de Panamá. Especialistas advierten que sus efectos pueden alcanzar las articulaciones y estar asociados con otras alteraciones metabólicas e inflamatorias.
La psoriasis no se limita a las lesiones visibles en la piel. Para quienes viven con esta enfermedad crónica, los brotes, la picazón y las escamas pueden convertirse también en una fuente de estrés, inseguridad y rechazo social.
Ese ha sido el caso de Jonathan Eli Franco, un educador de 39 años residente en Puerto Armuelles, quien convive con psoriasis desde los 17 años. Su experiencia refleja una de las dificultades menos visibles de la enfermedad: el impacto emocional que puede producir el desconocimiento de quienes creen, erróneamente, que las lesiones son contagiosas.

La psoriasis no se transmite de una persona a otra. Franco, quien padece una forma agresiva de psoriasis en placa que se ha extendido por gran parte de su cuerpo, describe las dificultades que enfrenta diariamente, desde la picazón hasta las lesiones y las miradas de otras personas.
Una enfermedad con componente genético
La dermatóloga Angélica Estrada, jefa de Dermatología del Hospital Irma de Lourdes Tzanetatos, explicó que la psoriasis tiene una importante base genética e inmunológica y puede afectar no solo la piel, sino también las uñas y las articulaciones.
La especialista señaló que se han identificado más de 19 genes relacionados con la enfermedad. Sin embargo, la presencia de estos factores genéticos no significa necesariamente que una persona vaya a desarrollar psoriasis, ya que también intervienen otros elementos.
Según explicó Estrada, factores como la alimentación, algunas enfermedades y la exposición a determinados virus pueden participar en la activación de la enfermedad en personas con predisposición genética.
¿A qué edad puede aparecer?
La psoriasis puede presentarse tanto en hombres como en mujeres. De acuerdo con la especialista, el promedio de aparición se ubica alrededor de los 27 años, aunque también existen casos en niños y en adultos mayores, incluso después de los 80 años.
La intensidad de la enfermedad tampoco es igual para todos los pacientes.
Aproximadamente dos tercios de los pacientes presentan síntomas leves, que pueden tratarse mediante terapias tópicas, incluidos medicamentos antiinflamatorios como los esteroides.
El otro tercio corresponde a pacientes con cuadros moderados o severos, para quienes pueden utilizarse tratamientos sistémicos, entre ellos terapias biológicas de última generación, según la valoración médica.
El impacto no siempre se ve

Además de las manifestaciones físicas, la psoriasis puede afectar la calidad de vida y las relaciones sociales de quienes la padecen.
En el caso de Franco, las lesiones y el desconocimiento de otras personas han generado situaciones de rechazo que, según relata, pueden ser difíciles de afrontar.
El paciente considera que el apoyo de su familia y su forma de enfrentar la enfermedad le han permitido manejar mejor el estrés, un factor que identifica como relacionado con el empeoramiento de sus brotes.
La psoriasis requiere seguimiento médico y un tratamiento que debe ajustarse a las características de cada paciente. Su impacto, sin embargo, va más allá de controlar las lesiones: comprender la enfermedad también es una forma de reducir el estigma que enfrentan quienes viven con ella.
https://prensa.css.gob.pa/2024/10/21/psoriasis-sus-efectos-no-solo-alcanzan-lo-fisico












