Los plaguicidas pueden ayudar a controlar plagas y enfermedades que afectan los cultivos, pero su uso incorrecto puede convertirse en un riesgo para las personas y el ambiente. Por eso, conocer cómo manipularlos y aplicarlos correctamente es una parte fundamental de la producción agrícola.
El tema volvió a tomar relevancia con una capacitación realizada por el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), que reunió a 37 técnicos para fortalecer sus conocimientos sobre la aplicación terrestre de estos productos y las normas que regulan esta actividad.

Un producto útil que también puede ser peligroso
Los plaguicidas están diseñados para controlar organismos que pueden perjudicar los cultivos. Sin embargo, sus propiedades también exigen cuidado durante la preparación, aplicación, almacenamiento y disposición de los residuos.
Cuando no se respetan las Buenas Prácticas Agrícolas, pueden producirse exposiciones innecesarias para los trabajadores, contaminación de alimentos o afectaciones al suelo y a fuentes de agua.
El riesgo no depende únicamente del producto. También influye la forma en que se manipula, la cantidad utilizada, el equipo empleado y el cumplimiento de las indicaciones establecidas para cada producto.
¿Qué implica utilizarlos correctamente?
El uso responsable comienza antes de llegar al campo. Quienes aplican estos productos deben conocer sus características y seguir las instrucciones de la etiqueta y las disposiciones de la normativa vigente.
Entre las prácticas fundamentales están:
- Utilizar únicamente productos autorizados para el cultivo y propósito correspondiente.
- Leer y respetar las instrucciones de la etiqueta antes de utilizarlos.
- Utilizar el equipo de protección indicado para la aplicación.
- Evitar el contacto directo con el producto durante su preparación y aplicación.
- No improvisar mezclas ni modificar las cantidades recomendadas.
- Evitar la contaminación de fuentes de agua y otras áreas sensibles.
- Mantener los productos fuera del alcance de personas no autorizadas y almacenarlos correctamente.
- Respetar los períodos establecidos antes de ingresar nuevamente al área tratada o cosechar, cuando correspondan.
Estas medidas buscan reducir la exposición y evitar que un producto destinado a proteger un cultivo termine generando un problema de salud o contaminación.
La capacitación también protege al consumidor

El MIDA realizó el III Curso de Capacitación para Capacitadores sobre el cumplimiento del Resuelto N.° DAL-042-ADM-2011, relacionado con la certificación de aplicadores terrestres de plaguicidas.
La jornada tuvo 30 horas de formación, divididas entre teoría y práctica, y abordó las propiedades de los plaguicidas, la reglamentación, la aplicación en campo y los posibles perjuicios derivados de un manejo inadecuado.
El objetivo va más allá de capacitar a funcionarios. Una aplicación responsable contribuye a proteger a los trabajadores agrícolas, reducir riesgos ambientales y favorecer que los alimentos lleguen al consumidor bajo mejores condiciones de seguridad.
La actividad se desarrolló en las instalaciones del Compa MIDA en Veraguas y estuvo dirigida por especialistas de la Dirección Nacional de Sanidad Vegetal.
Un mensaje clave para el productor
Los plaguicidas no deben tratarse como un producto agrícola cualquiera. La seguridad comienza con conocer el producto, seguir sus instrucciones y aplicar las normas establecidas.
La capacitación de técnicos que posteriormente pueden formar y certificar aplicadores busca precisamente que ese conocimiento llegue al campo y se traduzca en mejores prácticas agrícolas.












